Archivo para Junio 2010

Implicaciones de la función cognitiva en el tratamiento del alcoholismo

Un gran número de alcohólicos, concretamente del 50 al 70% muestran déficit neuropsicológicos de leves a moderados a consecuencia de la alta neurotoxicidad del alcohol y de la vulnerabilidad del individuo a esos efectos. Los déficit neuropsicológicos encontrados se refieren fundamentalmente a las siguientes funciones: habilidades perceptivo motoras y visoespaciales, memoria y aprendizaje, velocidad de procesamiento de la información, atención y la función ejecutiva que englobaría, a su vez, la capacidad de planificación, la solución de problemas, la inhibición y la abstracción.

Se ha observado en numerosos estudios que dichos déficit se recuperan en el tiempo mediante una estricta abstinencia. Parece que el rendimiento en dichas funciones disminuye durante el primer mes de abstinencia debido principalmente a la sintomatología del síndrome abstinencia, pero una vez  superado dicho síndrome hay una recuperación progresiva de la función cognitiva siempre y cuando perdure la ausencia de consumo.

En esta progresión en la recuperación neuropsicológica en el paciente alcohólico, hay determinadas funciones que se recuperan antes y otras que comienzan a  mostrar mejoría más adelante. Dentro de estas funciones más tardías en la recuperación se encuentra la función ejecutiva o las funciones que se encuentran localizadas en la parte más frontal del encéfalo.

Dentro del funcionamiento ejecutivo se encuentra como hemos comentado anteriormente, la capacidad de planificación, la inhibición conductual y el razonamiento abstracto. Estas funciones son fundamentales a la hora de asegurar un cierto éxito en los tratamientos de deshabituación utilizados en el alcoholismo crónico. Por  ejemplo un paciente con déficit en su capacidad de planificación puede exponerse con una mayor facilidad ante situaciones de riesgo y está comprobado que si este paciente presenta daños en lo referente a la inhibición conductual le resultará más costoso, ante situaciones de riesgo, inhibir el impulso de beber. Por otra parte dentro un programa de tratamiento es fundamental que el paciente disponga de una adecuada capacidad de razonamiento y abstracción de los distintos conceptos que se le vayan presentando durante el programa, al igual que una aceptable capacidad para interiorizar dichos conceptos.  

Por esto, es fundamental que se tenga en cuanta el nivel de deterioro cognitivo que presenta un paciente alcohólico que va a seguir un tratamiento de deshabituación y así poder adaptar dicho programa a los niveles de recuperación de las funciones cognitivas deterioradas. Dentro de estas adaptaciones se podría destacar la inclusión de rehabilitación cognitiva en este tipo de programas. Incluso en pacientes altamente deteriorados comenzar basando el tratamiento en medidas únicamente conductuales para asegurar la abstinencia del paciente para posteriormente y coincidiendo con la recuperación de las distintas funciones ejecutivas, ir pasando a un tratamientos más de tipo psicológico-introspectivo, donde se de más prioridad al abordaje de conceptos abstractos como son los distintas problemas emocionales que afectan a este tipo de pacientes.

 

José Luis Martínez Hernández

Coordinador Programa Tratamiento

¿Qué es el alcoholismo?

El alcoholismo, también conocido como “síndrome de dependencia al alcohol,” es una enfermedad que se caracteriza por los siguientes elementos:

 

 - Deseo insaciable: el deseo o necesidad fuerte y compulsiva de beber alcohol.

 

- Pérdida de control: la inhabilidad frecuente de parar de beber alcohol una vez la persona ha comenzado.

 

- Dependencia física: la manifestación de síntomas después de abstinencia tales como vómitos, sudor, temblores, y ansiedad cuando se deja de beber después de un período de consumo de alcohol en grandes cantidades. Estos síntomas son usualmente aliviados cuando se vuelve a beber alcohol o se toma alguna otra droga sedante.

 

- Tolerancia: la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerida para sentirse drogado o intoxicado.

 

El alcoholismo es un problema que tiene poco que ver con el tipo de alcohol que se consume, cuánto tiempo se ha estado bebiendo, o la cantidad exacta de alcohol que se consume. Sin embargo, el alcoholismo tiene mucho que ver con la necesidad incontrolable de beber y con lo que sucede en la vida de la persona cuando bebe.

 

Esta definición de alcoholismo nos ayuda a entender porque para la mayoría de los alcohólicos un “poco de fuerza de voluntad” no es suficiente para dejar de beber.

 

El alcohólico o la alcohólica se encuentran frecuentemente bajo el control de un deseo poderoso o necesidad de ingerir alcohol, una necesidad que puede sentirse tan fuerte como la necesidad de agua o comida. A pesar de que algunas personas se pueden recuperar sin ayuda, la mayoría de las personas alcohólicas necesitan ayuda externa para recuperarse de esta enfermedad. Con ayuda, apoyo y tratamiento, muchas personas son capaces de dejar de beber y de rehacer sus vidas.

 

Muchas personas se preguntan: ¿Por qué algunas personas pueden beber alcohol sin problemas, mientras que otras son totalmente incapaces de controlar sus hábitos de beber alcohol? Investigaciones recientes han demostrado que para muchas personas la vulnerabilidad al alcoholismo es heredada. Sin embargo, es importante reconocer que los factores en el ambiente de la persona tales como las influencias de los compañeros y la disponibilidad de alcohol influyen significativamente. Ambos factores, los heredados y los del ambiente, son llamados “factores de riesgo.” A pesar de estos factores, el riesgo no determina el destino. El hecho de que el alcoholismo tiende a ser común en algunas familias no significa que el hijo o la hija de un padre o una madre a alcohólica automáticamente desarrollarán alcoholismo.

 

José Luis Martínez Hernández

Coordinador Programa Tratamiento

 

 

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